lunes, 22 de enero de 2018

EMPEZANDO EL AÑO EN CUBA!

Aquí estoy de nuevo, recién llegada del que ha sido mi primer destino este año: Cuba. Como ya os anuncié en mi último post, he decidido ampliar horizontes y hablar de aquellos destinos que vaya visitando. No dejaré de hablar y enseñar cosas sobre mi isla bonita, Mallorca, y sus vecinas (Menorca, Eivissa, Formentera y Cabrera), pero me apetecía dar este nuevo giro al blog. Espero hacerlo bien y que os guste!

Aún con el odioso jetlagg en el cuerpo (no hay manera, es la primera vez que me dura más de dos días), me propongo hablaros de como ha sido este viaje a una isla muy diferente a la mía. No me va a bastar un post, ni siquiera tres para hablar de todo aquello que quiero contaros, así que voy a ir por partes! Hoy os hablaré de los preparativos del viaje y de aquellas cosas que necesitáis saber si váis a visitar Cuba. Empecemos que no son pocas!


Cuando visitar Cuba y cuantos días mínimos se necesitan

Tengo que decir que yo no decidí las fechas del viaje, ya que fue mi regalo de cumpleaños (puede haber mejor regalo?). Partimos día 3 de enero, recién estrenado el año, y volvimos día 16 de enero. Allí es temporada de invierno pero las temperaturas siguen siendo altas. Es una buena estación si no soportáis mucho el calor ya que a partir de abril las temperaturas empiezan a subir y con la llegada de la época estival el calor dicen que es muy agobiante. La cuestión es que el invierno se considera temporada alta porque no es época de ciclones y tornados y las temperaturas son muy agradables, aunque te puede pasar lo que nos pasó a nosotros: una ola de frío hizo que pasáramos días de frío en Cuba, y hemos visto llover en más de una ocasión. La verdad que fue un chasco porque íbamos con muchas ganas de sol pero allí el tiempo cambia de un momento a otro (por suerte para nosotros), y al final también pudimos disfrutar de días de sol y calor y pasarlos en la playa. Conclusión: en Cuba las temperaturas siempre son más altas que bajas, y la humedad incrementa aún más esa sensación, aunque allí el tiempo es bastante imprevisible y cambia de manera rápida y repentina. 

Para sumarle más imprevisibilidad a la cosa, cuando estábamos allí se produjo un terremoto en el mar del Caribe, entre Cuba y Honduras, y la isla estuvo por unas horas en alerta por tsunami. Por suerte, todo fue bien y la alerta se quedó solo en eso.

Día soleado en Cayo Guillermo
En total han sido 14 días, pero como ya sabéis 2 de ellos se gastan enteros con el viaje de ida y vuelta. Así que tuvimos unos 12 días casi enteros para poder descubrir la isla. Hemos podido hacerlo en ese tiempo? Y tanto! Pero solo hemos viajado por la parte occidental. Decidimos dejar la otra mitad de la isla porque no queríamos ir apurados de tiempo y nos apetecía conocer bien los lugares donde nos alojábamos. Así que el tiempo que necesitéis en la isla dependerá de aquello que queráis visitar y del ritmo que queráis llevar: si solo os apetece visitar la Habana, me atrevería a decir que con 4 días enteros basta para conocer la ciudad, pero si queréis recorrer más allá necesitaréis al menos 7 días enteros. 

Qué visitar y qué opciones ofrece Cuba

Esta cuestión es tan personal que se hace difícil hablar de ella. Todo depende de lo que el viajero busque, pero lo que sí puedo afirmar es que Cuba ofrece muchas posibilidades. Queréis relax, playa, sol y arena todo el día y descansar? O preferís naturaleza salvaje, excursiones por valles verdes hasta el infinito y senderos rurales que dejan conocer el interior más auténtico de la isla? Os gusta el mar, las actividades náuticas, navegar? También es posible. Queréis un viaje cultural, visitar museos hasta que os canséis y empaparos de historia? Toooodo eso es posible en Cuba. Y más! Queréis conocer la santería y los rincones donde más se practica? O preferís un viaje musical lleno de música tradicional cubana, desde la salsa a la música de la Trova o el baile que se le mete a cualquiera en el cuerpo? O el jazz! 

De verdad, no os miento, todo eso esta presente en la isla, así que lo difícil es decidir... que hacemos? Esa es la cuestión. Permitirme que os dé un consejo: es adecuado llevar el viaje bastante pensado y organizado. No me refiero a no poder improvisar, pero hay tantas opciones que si se hace un buen planning es posible disfrutar de muchas de ellas.

Nosotros decidimos hacer un poco de todo y después de leer muchos artículos, blogs y escuchar opiniones de gente que ya había estado en la isla y de cubanos residentes y no residentes, decidimos confeccionar una ruta por la parte occidental eligiendo los lugares según las actividades y posibilidades que ofrecían y que más nos apetecían. En un principio fue difícil, pero poco a poco conseguimos diseñar una ruta que nos permitió disfrutar de muchas cosas. Os la iré contanto en los siguientes posts! 

Dónde dormir

Hay dos opciones básicas de alojamiento en Cuba: los hoteles y las casas particulares. Os voy a hablar un poco de las dos y os transmitiré sinceramente que opinión tengo después de mi experiencia. 

Desde un principio tenía bastante claro que quería alojarme en casas particulares y me informé al respecto. Hoy en día es una actividad aceptada y regulada por el gobierno cubano, así que no os debe preocupar en exceso el tema de la seguridad a la hora de dormir en este tipo de alojamiento. Sin duda, es una opción que normalmente es más económica que los hoteles y suele incluir el desayuno. 

Las casas particulares tienen, desde mi punto de vista, varios atractivos. El primero es que te permiten el contacto directo con cubanos residentes que te pueden ofrecer una información muy buena sobre que lugares visitar y dónde comer, así como aconsejarte sobre algunos aspectos que ayudan mucho al turista. Es interesante también poder dormir en las casas porque suelen ser de estilo colonial, que a mi personalmente me llama mucho la atención. Ahora bien, hay una parte que creo que el viajero debe tener en cuenta: no todas las casas tienen las condiciones que a lo mejor nos gustaría. Hay que saber que sus instalaciones e infraestructuras no son como las nuestras y puede que no tengan la modernización a la que nosotros estamos acostumbrados. Qué significa eso? Que os podéis encontrar con colchones infernales, agua de ducha no caliente del todo, poca presión o habitaciones realmente básicas (cama y baño, y listo). 

Casa donde nos alojamos en la Habana
 
Evidentemente hay diferentes categorías y precios de casas particulares, pero lo más importante, desde mi punto de vista, es saber quién te reserva la habitación y si se puede tener referencias de ella. Esto es una de las cosas más complicadas porque no todo el mundo tiene un contacto que le pueda ayudar. Por suerte nosotros contamos con la ayuda de gente residente en Cuba que nos consiguió casas particulares en bastante buenas condiciones a un precio muy razonable de 25 CUC por persona y noche con desayuno incluído (vendrían a ser unos 25€). En nuestro caso eran habitaciones dobles con baño privado, que era lo que habíamos pedido.

La verdad que algunas de las casas en las que nos alojamos estaban mejor que otras, y siempre había algo que mejorar pero si volviese a visitar Cuba volvería a alojarme en casas particulares porque tienen esa parte más romántica y auténtica que como viajera la prefiero (en ocasiones) a la comodidad. Si necesitáis ayuda para alojaros en Cuba podéis escribirme un correo (kissesfrom.blog@gmail.com) y os ayudaré tanto como pueda con los contactos que he conseguido durante mi viaje.

Respecto a los hoteles, hay opciones interesantes en toda la isla, sobretodo en los lugares más turísticos porque en los pueblos no suele haber hoteles, así que si uno se quiere alojar en alguno de ellos queda solo la opción de casa particular. El precio de los hoteles es bastante más elevado. Los hoteles que hemos visitado son todos muy bonitos y estan en buenas condiciones pero cogiendo de referencia el número de estrellas que tienen, no siempre son comparables al nivel de España. En Mallorca, por ejemplo, un hotel de 3 y 4 estrellas puede ofrecer una calidad realmente buena respecto a su precio. Nosotros estuvimos hospedados durante una noche en un hotel de 4 estrellas en Cayo Guillermo y encontramos aspectos muy positivos y otros que no lo fueron tanto. El alojamiento fue espectacular: una cabaña privada encima de la arena, increíble. Pero el resto de las instalaciones eran bastante básicas, y la comida dejaba mucho que desear. Pagamos 200€ la noche con todo incluído, así que la diferencia con las casas particulares es más que notable. 

Por supuesto que las opciones son muchas, y encontrar un buen hotel en Cuba es fácil, sobretodo los que son gestionados por compañías europeas. En un hotel el trato será siempre diferente, y las facilidades seguramente seran mayores, aunque también el precio. 

Es importante tener claro que se desea a la hora de reservar el alojamiento. Nosotros teníamos claro que no íbamos hacer mucha vida en el hotel, así que algo básico pero decente nos bastaba, y así fue. También debo decir que visité algunos hoteles instalados en antiguos palacios coloniales en los que, si vuelvo a Cuba, seguramente pasaré allí alguna noche, ya que eran preciosos. Espero no haberos liado más con mis valoraciones! 

Qué y dónde comer 

En nuestro grupo de viajeros algunos ya habían estado en Cuba, y esta vez han comprovado que el número de restaurantes y establecimientos que ofrecen comida ha augmentado considerablemente. En mi opinión, en Cuba se puede comer bien, pero se debe ser consciente de las limitaciones que tiene la isla y no esperar poder encontrar aquello que se nos antoge en todo momento, porque seguramente no será así.    

Hay básicamente dos tipos de establecimientos: los restaurantes gestionades por el gobierno cubano y los paladares, de gestión privada. Recomiendo casi al 100% los paladares, ya que en ellos el servicio y la comida suele ser mucho mejor, le ponen "más amor y cariño", como nos decían a nosotros ellos mismos. Como en todas partes, hay opciones buenas y otras no tanto. Mis recomendaciones son dos: primero, tener en cuenta que las carnes básicas en Cuba son el pollo y el cerdo, así que esas serán las que estén más buenas y sabrosas. Aunque la ternera puede estar también buena, el tiro seguro son el pollo y el cerdo, y en la costa la langosta. Y en segundo lugar, os aconsejo escuchar las recomendaciones que os hagan en las casas particulares, pero no tanto las que os hagan por la calle ya que en ocasiones son auténticos timos. 

Qué se puede comer en Cuba? Como ya he dicho, pollo y cerdo, pero también langosta a precios muy buenos (una langosta por más de 20 CUC es cara, así que no la pidáis porque os estan estafando, suelen costar entre 15 y 20 CUC como mucho). La ropavieja es uno de los platos nacionales, hecho con cerdo, así como el arroz moro o congrí (cocinado con frijoles), el blanco y el amarillo. El arroz está presente en casi todos los platos, sirve como acompañante de la comida, y suele estar incluído en el precio. La yuca con mojo o el plátano frito (servido con el nombre de "tostones") son otro de los imprescindibles, así como el tamal (un plato que tiene como ingrediente básico el maíz) y el sándwich cubano, aunque sencillo, esta rico, rico. Respecto al pescado, también suele haber en los paladares aunque no tanto como la carne. La langosta es un plato que  no podéis dejar de provar, sobretodo al grill. Aunque es un poco más seca, está buena. Lo que creo a todo español le hace falta en Cuba es el pan. El que más se sirve es uno que se asemeja al pan de molde, ya que es más esponjoso y un poco más dulce, aunque diferente, no está nada mal. Pasando al postre, debo decir que la mayoría se trata de fruta que ha sido elaborada de alguna manera, sobretodo hecha a modo de membrillo o en almíbar. Hemos podido comer algunos "cakes", como lo llaman ellos, pero de tradición cubana no tienen nada de nada.  

Langosta al grill

Monedas en Cuba: peso cubano y CUC

En Cuba existen dos tipos de moneda: el peso cubano, para los residentes, y el peso convertible o CUC, utilizado por los turistas. Esta diferenciación de moneda viene marcada por el propio gobierno, así que los precios son diferentes para los cubanos y los turistas, por eso los precios pueden llegar a estar al nivel europeo no solo para los estrangeros, sinó también para los cubanos. Veréis que los cubanos que gestionan negocios o paladares quieren siempre que el pago se haga en CUC, ya que para ellos la ganancia es mucho mayor en esa moneda.

Un CUC equivale a un poco más de un euro y normalmente tiene el mismo valor que el dólar americano. Hay que ir con ojo a la hora de cambiar dinero no vaya a ser que nos den peso cubano sin darnos cuentas, el cual tiene un valor muy inferior al CUC. Os aconsejo cambiar dinero en las Cadecas, oficinas de cambio de moneda oficiales del gobierno cubano, ya que aquí os harán el cambio así como toca. Otro consejo, si me permitís, es que no cambiéis todo el dinero de golpe, sinó que lo vayáis haciendo a medida que lo necesitéis porque no os conviene volver a casa con CUC ya que será difícil que os lo cambien en el banco. Las Cadecas las encontraréis en toda Cuba sin problema, con un horario bastante amplio. Sino os queda la opción de cambiar en la recepción de un hotel, aunque suelen cobrar un poco de comisión. 

Precauciones que se deben tomar en Cuba

En general, Cuba es un país seguro. Los cubanos saben que atacar o robar a un turista le costaría la cárcel directamente, por eso el turista puede sentirse seguro y tomar las precauciones que tomaría en cualquier otro país europeo. Por mi parte, debo decir que en todo momento me sentí segura, incluso paseándo por los barrios más adentrados de la Habana o caminando de noche en cualquier pueblo del interior. De hecho, este aspecto ha sido uno de los que más me han dejado disfrutar del viaje.

Por otra parte, se debe tener cuidado con los llamados "jineteros", es decir, timadores. Ya sean puros, alojamiento en casas particulares o comidas en paladares, algunos cubanos se dedican a intentar estafar a turistas vendiéndoles productos de una calidad inferior a la que aseguran por un precio mayor, o ofreciéndoles precios desorbitados disfrazándolos de ganga. Mi consejo es no hacer caso a ninguna de las ofertas que os hagan por la calle y, sin dejar de ser amables, rechazarlas. La verdad es que una vez has dicho "no, gracias" a lo que te ofrecen, no suelen insistir más. 

También debo decir que me he sentido "muy turista" para los residentes cubanos. Me ha recordado, en parte, a algunas situaciones que se producen también en Mallorca, cuando algunos empresarios o trabajadores "listillos" pretenden sacar el máximo beneficio de los turistas aprovechándose de ellos de manera realmente desagradable. Durante mi estancia en Cuba no me he sentido estafada, pero sí que hay que estar atento y seguir los consejos que dan los responsables de las casas, e informarse un poco antes de hacer compras importantes o consumir o comer en algunos bares y paladares. Además, conviene siempre fijar el precio antes de usar un servicio, ya sea un medio de transporte, la compra de algun producto o algún otro servicio. A parte de esto, el estrangero puedo pasear libre y tranquilamente por la isla, disfrutando de ella.

Cómo moverse por Cuba, por los pueblos y ciudades

Dentro de los pueblos, o por la Habana, se puede recorrer andando perfectamente. El tráfico es muy intenso en la mayoría de los lugares, siendo la Habana el lugar más colapsado, sobretodo por la gran presencia de taxis, el medio más utilizado para moverse entre distancias más largas dentro y fuera de la ciudad. 

Existen dos tipos de taxis: los gestionados por el gobierno (suelen ser coche más modernos, de color amarillo) y aquéllos que tienen licencia para ejercer de taxi, que suelen ser los típicos coches antiguos tan representativos de Cuba. Los primeros tienen precios fijos más elevados, mientra que los segundos ofrecen precios más económicos pero éstos deben ser siempre pactados, es decir, que antes de hacer la carrera hay que establecer el precio. El problema es que las primeras veces que utilizas este tipo de transporte no sabes exactamente que precio proponer porque no conoces muy bien las distancias, pero para tener una referencia podéis pensar que 1 o 2 CUC por persona es suficente si os movéis dentro de la ciudad. Para distancias más largas, como la del aeropuerto, el precio suele ser de 25 CUC, mientras que los taxis del gobierno suelen cobrar unos 30 CUC. Es importante fijarse en que el coche al que subimos lleva el cartel de taxi y una o dos pegatinas en el cristal delantero del coche, lo cual corresponde a que dispone de licencia. Muchos taxis se paran cuando ven peatones en la acera para ofrecer su servicio, es algo normal y contestando con un amable "no, gracias", os dejarán tranquilos.  

Si la opción de viaje que se tiene es hacer ruta por Cuba, mi opinión es que se puede realizar con coche propio tranquilamente. Evidentemente hay que tomar una serie de precauciones pero alquilar un coche y conducir y poder circular de manera independiente por la isla no es ninguna locura. A nosotros al principio nos dibujaron esta idea como bastante peligrosa ya que las carreteras no estan en muy buen estado pero una vez realizado nuestro tour, no creo que sea una opción a descartar, siempre y cuando se tengan en cuenta una serie de precauciones. 

La primera, y muy importante, no conducir de noche, ya que las carreteras estan muy poco iluminadas o directamente no lo estan y por ellas no solo circulan coches, sino todo tipo de vehículos y personas. Precisamente este es otro de los aspectos que se deben tener en cuenta si se conduce en Cuba, ya que tanto por las carreteras secundarias como por la autovía circulan no solo coches y camiones sino motos de todo tipo, animales con carros, gente montada a caballo, campesinos con sus vacas o cabras, personas que van caminando por el borde de la carretera o que de repente se cruzan en medio de la autovía. Parece una locura, pero es así. Cuál es el truco? Conducir de día, atento y sin prisa. Si se hace así, no hay problema, porque el tráfico no es nada denso, de hecho, lo que menos se encuentra uno son coches circulando, hay más presencia de animales y personas, los cuales no suelen llevar ninguna señal lumínica, por eso lo de evitar conducir de noche. 


Carretera secuandaria

Os recomiendo que utilizéis un GPS porque la señalización es escasa y no siempre clara. Como no se dispone de internet (a no ser que pagues una barbaridad a tu compañía telefónica en España), os aconsejo llevar un GPS o instalar préviamente una aplicación en el móvil para que os indique. Nosotros utilizamos una llamada maps.me, y nos funcionó bastante bien, os la recomiendo. Con cuidado, el GPS y un poco de atención, conducir por Cuba no es nada imposible ni difícil, si yo lo hice creo que cualquiera podría hacerlo! 

Otro consejo importante, muy importante! Si váis a alquilar un coche hacerlo un día antes del inicio de vuestra ruta ya que en Cuba las cosas van muy tranquilas... a veces demasiado. A nosotros ya nos avisaron y por eso cogimos el coche un día antes de iniciar el tour, y menos mal porque nos hicieron esperar 4 horas de reloj para que nos lo trajeran. "Lo estan limpiando", nos decían... os aseguro que le estan haciendo cualquier cosa menos limpiándolo. Resulta que el número de coches para alquiler escasea y más aún en temporada alta, por eso a veces hacen esperar al cliente hasta que otro devuelve el suyo... esto es Cuba amigos!  

Internet 

Esta es una de las mejores cosas de Cuba para un turista: la desconexión, simplemente porque no se dispone de internet la mayor parte del tiempo. Si os alojáis en un hotel puede que tengáis wifi siempre que estéis en él, pero si estáis en una casa particular tendréis que buscar un punto de wifi, que normalmente suelen ser los parques y las plazas. Pero no solo os basta con eso, ya que tenéis también que comprar una targeta telefónica en cualquier oficina Etecsa (la empresa de comunicaciones de Cuba) que os permite acceso a internet. Cuestan 5 CUC y os tienen una duración 5 horas acumulativas, es decir, que siempre que dejes de estar conectado al wifi el tiempo para de contar. En ocasiones, aunque encontréis el punto de wifi y dispongáis de la targeta (éstas escasean bastante) no os podréis conectar, qué por qué? Esto es Cuba amigos!

Estas son las primera indicaciones que os dejo para viajar a Cuba. Creo que con lo que os he contado tenéis suficiente para empezar a preparar vuestro viaje a este magnífico país y para moveros por sus calles con el único objetivo de disfrutarlo todo a tope. Cuba es un lugar de contrastes, de muchos contrastes, algunos geniales, únicos y preciosos, y otros no tan estupendos. La contradicción está presente en el día a día de la gente y en el funcionamiento de un país que, aunque sí parece anclado en el tiempo, empieza a demostrar ya signos de moverse (no sabría decir en que dirección y si es la correcta) y abrirse al mundo aunque, claro está, haciéndolo a lo cubano...
 

miércoles, 3 de enero de 2018

Año nuevo, ciudad nueva!

Llevo más de una semana y media intentando hacer este post, y no ha habido manera! Las comidas, cenas y tardes de Monopoly no me han dejado ni un ratito para escribir. Me hubiera gustado hacer un último post del año 2017 y agradecerle el haber empezado esta aventura del blog, así como otras que van surgiendo poco a poco a raíz de él.

La verdad es que no siento nostalgia ninguna por el fin de año, de hecho pienso que los finales son necesarios para seguir avanzando e ilusionarse con nuevas oportunidades e ideas. Precisamente por eso quiero empezar el 2018 con algo diferente a lo que he publicado hasta ahora. Es el momento de ampliar horizontes, salir de mi refugio (o sea, Mallorca) y ofreceros mi visión de los lugares a los que viajo. Así que a partir de ahora, además de las recomendaciones sobre Mallorca que os voy haciendo (y espero que pronto del resto de las Islas Baleares), empezaré también con los post sobre aquellos lugares que voy descubriendo o redescubriendo.

Como primer viaje fuera de Mallorca, os propongo un paseo por Roma, ni más ni menos! Por qué? Pues porqué soy una enamorada de Italia desde que tengo memoria. En cuanto tuve la ocasión pedí una beca para ir a estudiar allí, y pasé un curso en la universidad de Padova, en el norte. Es una de las épocas de las que guardo mejores recuerdos, ya os hablaré de ella algun día! Italia es un país que para mí lo tiene TODO (bueno y malo).

Hacia ya más de 10 años que visité Roma y este pasado puente de la Constitución mi pareja me preparó una sorpresa alucinante: volver a esta "vieja" ciudad! No fui del todo consciente hasta que estuve en el avión. No me lo podía creer... eran tantas las ganas que tenía de volver a Roma! Al ser inesperado, este viaje ha sido muy diferente a los que suelo hacer ya que no tenía nada planeado ni pensado (ni entradas para los museos, ni restaurantes mirados, ni mercados, ni eventos... nada de nada). He de reconocer que me costó partir sin plan alguno pero pensé que dejarse llevar y sorprenderse por una de las ciudades más antiguas de Europa era ya un plan suficientemente genial.

Estuvimos cuatro días y aunque no pudimos ver todo aquello que me hubiera gustado, sí que disfrutamos de muchos de los imprescindibles de la ciudad, pero también de otras cosas que solo se encuentran in situ, recorriendo calles sin saber muy bien a donde llevan. De hecho, caminar sin rumbo fue la esencia del viaje. No visitamos ningún museo (necesito casi un día entero para comerme alguno de los museos de Roma, y no teníamos tanto tiempo). Simplemente recorrimos kilómetros y kilómetros, entrando en cada edificio abierto, en patios, en todas las iglesias que pudimos, visitando los mercados que íbamos encontrando, inspeccionando cada fachada, curioseando en las tiendas que nos llamaban la atención, mezclándonos con los romanos en los cafés a golpe de spritz (el aperitivo italiano por excelencia) y capuccino. ¿El resultado? Cuatro días a la romana que me recordaron mis días de vida italiana cuando era una joven estudiante de arte de 22 años.

La verdad es que con este post no tengo la intención de ofreceros datos prácticos sobre como viajar a Roma o que visitar. Más bien me apetece volver a sus calles a través de mis recuerdos y compartir aquellos detalles que hacen que un viaje sea especial, como esos rincones de la ciudad que no recuerdas por su monumentalidad sino por lo que te transmitieron, o aquellos momentos simples y cuotidianos, comunes en la vida de la ciudad que te hacen sentir en cierta manera parte de ella y te producen una sensación tan intensa que se queda grabada en la retina y en la piel de por vida.

Hoy os voy a contar solo dos de esos momentos especiales de mi viaje, me reservo el resto para otros posts. Tuve el primero la primera noche en Roma, mientras caminábamos buscando un restaurante para cenar. Cuando menos me lo esperaba algo irrumpió en el cielo, un foco de luz pétrea que apartó de mí la oscuridad de la noche: el tímpano del Panteón me cegó la vista pero me abrió todos los poros de mi piel. Me ruborizé. Ahí estaba, ahí seguía ese edificio romano construído en honor a los dioses. Imponente, majestuoso, robusto, único.

Tímpano y columnas del Panteón

Óculo del Panteón desde su interior

El segundo momento especial ya lo compartí con vosotros en mi cuenta de Instagram (@kissesfrommallorca). Paseando el domingo por el Trastevere tuvimos tiempo de visitar varias iglesias (los domingos las iglesias suelen cerrar a las 12 a.m.), entre ellas la de Sant Francisco. Es imposible asimilar de una vez todo el arte que este edificio ofrece al visitante. Esculturas, pinturas, sarcófagos... mires donde mires encuentras una obra de arte con la que deleitarse. Mi otro momento especial me estaba esperando precisamente aquí, concretamente en la nave lateral derecha de la igleisa, al fondo, colocada a una cierta distancia y protegida por una barrera. Ahí estaba la beata Ludovica, tumbada, absorta en su eterno éxtasis divino. Su postura, su cuerpo, su expresión, su realismo, su escenificación... Acompañé a la beata con mi propio éxtasis artístico, recorriendo con mi mirada cada centrímetro de aquel bloque de mármol convertido en humanidad divina por Bernini, de quién se podría afirmar su procedencia también divina a juzgar por su habilidad a la hora de trabajar la escultura.

Éxtasis de la beata Ludovica, de Bernini


Como os he dicho, me guardo otros muchos momentos divinos para siguientes posts. Lo bueno tiene que saborearse despacito, con cuidado y con tiempo. Además, debería acostarme ya, mañana madrugo para llegar a mi siguiente destino... qué cuál es? Como ya he dicho, vamos a ir des-pa-ci-to, así que ya os iré contando!

lunes, 25 de diciembre de 2017

Feliz Navidad!

Ahora ya sí! La Navidad ha llegado, y con ella todo lo que conlleva: las cenas en familia, con los amigos, las comidas, los amigos invisibles, los turrones, los dulces, el árbol, el belén, las luces... Yo no espero la Navidad con gran ilusión, pero tampoco me desagrada, por eso la intento disfrutar tanto como pueda. Una de las cosas que más me gustan es la gran oferta de actividades y propuestas que se hacen con motivo de esta festividad. Muchas de ellas son para niños, pero hay otras para adultos que no tienen desperdicio, sobretodo dentro del ámbito cultural. Precisamente con una de ellas he iniciado estas fiestas, y me ha parecido interesante contárosla, ya que aún estáis a tiempo de poder disfrutar de ella.

La actividad en concreto se trata de una ruta guiada en la que se conjugan dos temas muy navideños: el belén y los dulces típicos de esta época. La empresa Tres Cultura es la encargada de organizar este paseo, junto con el Forn Fondo y el Fornet de sa Soca, los dos en Palma. El objetivo de la visita es conocer el belén abierto al público del convento de las Caputxines de Palma y descubrir, a través de él, cuales eran los dulces típicos de la Navidad mallorquina. Además, la visita incluye dos degustaciones para poder probarlos, gracias a las elaboraciones de los dos hornos que os he mencionado.

Exterior del Forn Fondo

La visita se inicia con una degustación de algunos de los turrones del Forn Fondo, elaborados por Pau Llull (cuarta generación de la familia propietaria del horno). Entre los turrones destaca el de Jijona, el cual ha sido premiado como uno de los más buenos de España. A mi el turrón y el dulce en general no me entusiasman, pero os aseguro que este turrón es un pecado. Tiene un sabor espectacular, siendo la almendra la protagonista, y sin ser nada empalagoso. El equilibrio y calidad de sus ingredientes hacen que sea espectacular, os recomiendo que no dejéis de probarlo. Además, en la visita se hace una introducción histórica de este producto, así como del propio horno, uno de los negocios más antiguos de Palma, con más de 100 años de vida. 

Después de la primera degustación, un corto recorrido de apenas dos minutos nos lleva hasta el convento de las Caputxines, donde se cuenta un poco la historia del convento y algunas de las partes que se pueden apreciar durante la visita, como su horno, su pozo, el lugar donde se hacían las matanzas del cerdo o el secadero donde se secaban y conservaban determinados alimentos. 

Entrada del convento de las Caputxines de Palma

Vista del patio del convento de las Caputxines de Palma

Antes de pasar a visitar el pesebre, la visita incluye la explicación de algunas piezas que después son reproducidas en el belén en forma de miniatura, como platos, vajillas y otros recipientes para transportar alimentos. En relación con ellos, se hace referencia a la vida conventual y a los productos que eran donados y elaborados en el convento durante las Navidades, como los roscones, los mantecados o las galletas. Se puede observar también la reproducción de escenas bíblicas en las que aparecen elementos de mesa como platos de cerámica de Valencia o recipientes de cristal.

Parte de la colección de piezas que se conservan en el convento


Escena que representa a Jesús en casa de Marta y Maria, con elementos de cerámica y cristal en miniatura


La parte central de la visita es el belén de las Caputxines, el cual se sitúa en un espacio que fue concebido expresamente para la colocación de las piezas, y es cerrado con dos puertas pintadas con las escenas de la Natividad y la Huída de Egipto, del siglo XVIII. Estas puertas se mantienen cerradas durante gran parte del año, ya que se abren solo para exponer y mostrar el belén durante la Navidad. 

La figuras que forman el belén son de diferentes épocas y estan hechas con materiales diversos, desde tela encolada, cerámica o madera. Algunas eran realizadas por las monjas del convento pero otras eran donaciones de particulares. Además de la escena principal del nacimiento con la Virgen, el niño y San José, se colocan figuras que representan a pastores y pageses (el típico campesino mallorquín). 


Espacio donde se situa el belen

Una de las puertas que cierra el espacio del belén, con la escena de la Natividad

Detalle de la escena principal del belén. 

Detalle de dos pageses con la vestimenta tradicional mallorquina
El belén permite no solo reconocer detalles de instrumentos y piezas típicas del ámbito doméstico mallorquín, también se pueden contemplar otros elementos típicos, como la vestimenta o algunas construcciones arquitectónicas. Algunas de las figuras más destacadas son las de los tres Reyes Magos, ataviados con exóticas telas y tocados. 


 
Detalle de uno de los Reyes Magos
La visita finaliza en el Fornet de sa Soca, a escasos minutos andando. Allí el repostero y panadero Tomeu Arbona ofrece una degustación de productos que elabora gracias a la recuperación de recetas antiguas mallorquinas, muchas de ellas sacadas de los propios conventos. Dátiles rellenos de pasta de almendra, mantecados, galletas... todo riquísimo. Además, no os podéis perder la visita al horno, del cual os puse un post hace ya unos meses. Lo podéis recordar en este link

Tomeu Arbona con su propuesta de degustación
Si queréis pasar un rato con amigos o familia, como fue en mi caso, realizar una actividad diferente, aprender aspectos escondidos de la tradición mallorquina y hacer una degustación de dulces de aúpa, os recomiendo que no os perdáis este paseo gastronómico diseñado por Tres Cultura. Durante estas Navidades han propuesto unos días concretos para realizar la visita, y podéis reservar en la página web de passejades gastronòmiques (os dejo el link). El precio son 15€ por persona, y la visita dura entre hora y media y dos horas. Si sóis un grupo de mínimo 10 personas os pueden hacer una visita el día que queráis, siempre que tengan disponibilidad.

Desde mi punto de vista, a parte de descubrir, probar y compartir, esta visita contribuye a la difusión y apoyo de negocios familiares con largo o poco recorrido, pero que elaboran un producto de calidad, tradicional y con fundamento. Es decir, de esos sitios en los que entras y te sientes "como en casa", de esos que de cada vez quedan menos, pero de los que más se necesitan.

Solo me queda desearos una feliz Navidad, y esperar que el año nuevo traiga más propuestas como esta, que pongan en valor la cultura y tradición de Mallorca. Por mi parte, intentaré hacerme eco de todas ellas y acercároslas a través del blog y redes sociales para poner mi granito de arena a la valoración y conservación de nuestro patrimonio. Molts d'anys a tots! (es decir, felices fiestas!).

domingo, 17 de diciembre de 2017

Antes de Navidad... sobrasada

Quedan apenas unos días para que entre el invierno, y ya se deja notar. En Mallorca, para sorpresa de muchos, también hace frío, y no de los fáciles, ya que el porcentaje de humedad es alto y si se te mete en los huesos ningún abrigo te aliviará esa sensación. La única solución es un buen baño caliente. El invierno en Mallorca huele a Navidad, pero antes hay otra cosa que da inicio a la etapa invernal: las matanzas (matances en mallorquín).

Las matances son uno de los acontecimientos tradicionales y culturales que más han definido a la sociedad mallorquina y a su estilo de vida. Antiguamente era un acto de aprovisionamiento de comida para el resto del año, pero también un acontecimiento familiar y social celebrado en comunidad. Era un día de trabajo, pero también de fiesta, de celebración  y de reunión familiar. Las familias alimentaban durante todo el año al cerdo que sería sacrificado por ellos mismos al llegar el invierno, para poder obtener de él no solo carne, sino los tan apreciados embutidos mallorquines: la sobrasada, los botifarrons o el camaiot.

Actualmente esta tradición se mantiene (por suerte) pero no es ya un acto generalizado dentro de la sociedad mallorquina y, evidentemente, se han introducido cambios. Hoy en día el aprovisionamiento no es necesario porque muchas empresas se dedican a la elaboración artesanal de sobrasada y se puede comprar en los supermercados. Además, con la desapareción de los miembros más ancianos de la familia se van perdiendo costumbres y tareas que son difíciles de conciliar con la vida familiar moderna, como la de alimentar durante un año al cerdo. Aún así, hay familias que disfrutan aún de reunirse y llevar a cabo este acontecimiento el cual es todo un ritual en el que cada participante tiene su papel. Hoy os quiero enseñar no solo como se llevan a cabo las matances, sino los valores y tradiciones que las definen.

Personalmente, he asistido a matanzas desde que tengo memoria. Forman parte de mi infancia y juventud, y para mí siempre ha sido un día de reunión familiar y diversión. Mi abuelo siempre alimentaba a un cerdo (a veces incluso a dos) para hacer matanzas, pero desde su muerte ningún miembro de mi familia ha seguido su labor. Seguimos asistiendo a este tipo de reuniones ya que los hermanos de mi abuelo u otros familiares y amigos siguen haciéndolas. Como ya os he dicho, es un acto también social y hoy en día incluso hay grupos de personas sin ningún lazo familiar que las hacen conjuntamente. Una de las soluciones para no tener la tarea de engordar al cerdo es comprar uno ya grande. Además, de esta manera se evita ese vínculo entre el animal y la persona, que aunque parezca que no existe, esta presente y tiene más peso del que demuestran las personas encargadas de alimentar al animal, normalmente los más mayores. Como me decía mi abuelo: "Lo compro y alimento para eso, pero deshacerme de él me sigue sabiendo mal cada año".

Las matanzas se celebran, como ya he dicho, cuando llega el frío, sino el alimento se echaría a perder con el calor. Actualmente suelen ser un sábado o domingo, para poderlo conciliarlas con el trabajo y ocupaciones diarias. La jornada empieza muy temprano, normalmente entre las 6 y 7 de la mañana, cuando se reúne el grupo de personas que van a llevar a cabo la tarea más dura del día: la muerte del animal. Siempre son hombres, por tradición, y así sigue siendo hoy en día. El abuelo, los hijos, los nietos mayores, algunos amigos. Hoy en día existe una ley que ha hecho sumar una figura nueva: el profesional que certifica que el animal está sano y puede ser consumido.

Quién lleva a cabo la acción de matar al cerdo es siempre la misma persona, el matador. Por qué? Porqué suele tener experiencia a la hora de dar muerte al animal y como se pretende que sufra lo menos posible, se sigue el procedimiento del desangrado, a partir de una única puñalada limpia. Tengo que reconocer que nunca he visto esta parte de la matanza, sería totalmente incapaz. De niña escuché el sonido del cerdo al ser matado (yo estaba esperando dentro del coche), y no he podido quitarme de la cabeza su gruñido. A partir de ese día siempre he llegado a las matanzas cuando el cerdo esta ya muerto.

Momento en que se limpia el cerdo

Con el cerdo muerto se procede a su limpieza general: se le da soplete y se rasca con piedra pómez para quitarle todo el pelo y la suciedad de la piel. En esta acción puede participar los miembros más jóvenes de la familia ya que no es una tarea peligrosa ni complicada. Posteriormente se descuartiza al animal para aprovechar casi todas sus partes. Esta tarea también la suele realizar siempre la misma persona, porque no proceder de manera correcta con el corte puede llevar a la pérdida de recursos.

Herramientas para limpiar el cerdo

Una vez ya se tienen disponible todas las partes del cerdo, todo el equipo se pone en acción, porque son varios los frentes de trabajo que se abren. Uno de ellos es el proceso de cortar la carne y esas partes del cerdo que van a ser consumidas directamente, como el hígado, los pulmones, las costillas, etc. Este proceso lo suelen llevar a cabo los hombres. Como podéis ver, al ser un proceso tradicional y muy antiguo de la cultura mallorquina, sigue existendo la división de trabajo por géneros. Los hombres se ocupan de matar al cerdo, de limpiarlo, trocearlo, preparar la carne, preparar y cuidar de las calderas con el agua caliente necesaria o preparar y amasar la sobrasada. Por su parte, las mujeres se encargan de limpiar las tripas que después seran utilizadas para meter la sobrasada, coserlas, atarlas, rellenarlas o de cocinar.

Herramientas usada para descuartizar al cerdo

Tripas del cerdo ya limpias, utilizadas para rellenarlas de sobrasada o botifarró

Uno de los aspectos tradicionales ligados a las matanzas y que más me gusta es el gastronómico. Una jornada de trabajo tan intensa y larga necesita estar llena de buena comida para recobrar fuerzas. Este día los horarios cambian y la hora de la merienda y de la comida se retrasan bastante. El menú suele ser siempre el mismo: para merendar se hace frit de matances (frito de matanzas) hecho con la carne del cerdo que se acaba de matar. Se trata de una mezcla de patata frita con las diferentes partes hechas trozos y también fritas (lomo, pulmón. hígado, panceta...). Puede sonar muy gore, pero el sabor y la textura de esa carne tan fresca es impresionantemente buena. Para comer (se suele comer entre las 15 y 16h) se hace arròs de matances (arroz de matanzas). Es un arroz hecho con diferente tipos de carne de ave y también cerdo (como no). Su elaboración parece sencilla pero no lo es, ya que su condimentación con diferentes especias puede darle un sabor único o, por el contrario, destrozarlo. En mi familia se ocupa siempre la misma persona de cocinar, en este caso mi abuela, y os juro que nos lleva al cielo a todos. Además, se hacen dulces típicos mallorquines muy propios de este día como la ensaïmada, las galletas de matanzas o los suspiros (típicos de la zona de Manacor), sin olvidar las herbes, el licor típico de Mallorca, hecho a base de una mezcla de hierbas, anís y alcohol.

Ensaïmada casera hecha para un día de matanzas

Normalmente antes de desayunar se deja todo preparado para después elaborar la sobrasada y embutirla en las tripas, ya limpiadas con anterioridad. Con el acto de pastar (amasar) se elabora la sobrasada: carne triturada del cerdo con especias y  picante, a gusto del que la elabora. Casi siempre se hace una sobrasada dulce (no picante o poco) y una picante. Es durante este proceso cuando la sobrasada coge su color naranja tan característico.

Sobrasada ya elaborada

Momento en que se embute la sobrasada dentro de las tripas

Herramientas para embutir la sobrasada
 La sobrasada no puede ser consumida el mismo día de su elaboración, a no ser que sea cocinada. Se debe esperar al menos un mes para poder consumirla en su punto ideal. Para que se conserve es embutida dentra de las tripas del cerdo, de dos maneras: la que se hace con las tripas gordas se llaman sobrasadas, y las que se hacen con las tripas delgadas, llangonissa. Además, se hace otro tipo de embutido que sí puede ser consumido el mismo día porque es herbido: los botifarrons. Estos y las llonganisses se atan con una cuerda llamada fil de porc (hilo de puerco), y las sobrasadas también, pero antes son cosidas por las mujeres. Incluso a veces tienen que ponerle algún parche porque se producen agujeros.

Sobrasadas ya rellenas

Llangonisses
Botifarrons

Sobrasada a la que se la ha tenido que hacer un parche

Momento en que se atan los botifarrons
Cuerdas para atar las sobrasadas

Otros productos que se elaboran durante las matanzas son la manteca, las llamugues o el camaiot, un tipo de embutido muy parecido a los botifarrons, hechos con una mezcla de distintas partes del cerdo y sangre, todo hervido. Una de las piezas más grandes que se elabora es la bufeta (bufeta), rellena de sobrasada.

Llamugues cociéndose al fuego

Una de las piezas grandes, la bufeta

Actualmente las matanzas duran hasta bien entrada la tarde, aunque las familias cenan en sus casas. En siglos anteriores, una vez acabadas las tareas empezaba una de las partes divertidas: la música y canciones tradicionales eran tocadas y bailadas con el típico ball de bot mallorquín.

Hoy en día no todo el mundo tiene la oportunidad de poder acudir a unas matanzas, pero quién pueda debería aprovechar la ocasión porque es sin duda magnífica para conocer parte de la gastronomia mallorquina, pero también para entender la isla desde un punto de vista sociológico. Si alguien se anima a ser matancero por un día, se puede poner en contacto conmigo a través del correo electrónico (kissesfrom.blog@gmail.com), y podrá adentrarse en las entrañas de Mallorca, nunca mejor dicho.




sábado, 2 de diciembre de 2017

Ecomuseo Son Lladó (Campos, Mallorca)


No me he dado cuenta y no solo han pasado dos semanas desde mi último post, sinó que además ha llegado el invierno y la Navidad!!! Tocará hacer un post navideño, evidentemente, pero más adelante, aún hay tiempo! Aunque os recuerdo que las encendidas de luces de Navidad y los mercados ya se estan celebrando esta semana en muchos de los pueblos de Mallorca. Pero lo dicho, ya tendremos tiempo para hablar de eso.

Municipio de Campos, Mallorca
Hoy tengo una propuesta que encaja mucho dentro de este frío y el tiempo invernal. Ya sabéis que defiendo la visita a Mallorca fuera de la temporada de verano, ya que tenemos opciones para elegir. Os apetece una vuelta por el campo mallorquín, degustar una buena carne autóctona hecha al fuego de leña, visitar un ecomuseu para conocer los tradicionales trabajos agrícolas de la isla o conocer como funciona el sistema de una finca sostenible? Todo eso, aunque parezca mucho, lo tenéis en el Agroturismo Son Lladó, en Campos (Mallorca), los orígenes del cual se sitúan en el siglo XVII.

Se trata de una possessió, és decir, una explotación agrícola tradicional mallorquina entorno a la cual se desarrollaban las actividades agrícolas típicas de Mallorca. El edificio principal era siempre una casa que seguía siempre las mismas características arquitectónicas: un edificio de doble altura, con una entrada central en arco de medio punto conocido como portal forà, que daba a una gran sala, al fondo de la cual se encontraba el patio (corral en mallorquín). La chimenea, la cocina y una sala que hacía de dormitorio eran las estancias más comunes. Dentro de esta tipologia general, se encuentran variaciones, ya que dependiendo del poder económico del señor de la finca, la possessió podia ser más compleja. Adosados a la casa central, se encontraban todos aquellos equipamentos necesarios para llevar a cabo la actividad agrícola: almacenes de alimentos, cuadras, solls (lugar donde se guardaban los cerdos), un horno y un pozo, entre otros. Esta estructura se puede observar hoy en día en la casa principal de Son Lladó, la cual ha sido restaurada respetando la tipología original del edifico. 


Fachada prinpical del agroturismo



Vista del pozo que aún se conserva y de la torre que delimita con la casa vecina de Son Lladó


Pero este establecimiento no solo destaca por su arquitectura, sino por la filosofía con la que sus propietarios, la família Ollers Vives, lo gestionan y las actividades que en él se llevan a cabo. Gracias a todo esto, Son Lladó ha sido incluído dentro del proyecto Ceres Ecotur, el cual pretende dar valor a los agroturismos que contribuyen a la recuperación, preservación y difusión del patrimonio rural, etnográfico y ambiental de España. No solo se quiere potenciar y proteger el ámbito rural, sinó también hacer partícipe a los viajeros que se alojen en estos establecimientos de su rutina agrícola, desde dar de comer a los animales hasta sacar las ovejas a pastar. 


En Son Lladó se crían razas autóctonas de Mallorca, como el cerdo, la oveja blanca o la vaca mallorquina, en peligro de extinción. Todas ellas conviven con los turistas que se alojan, los cuales pueden ayudar a darles de comer o pastorear con las ovejas. Además, se pueden degustar productos gastronómicos derivados de la finca, como la sobrasada, la mermelada o la carne de cordero. 


Vacas mallorquinas en Son Lladó


Otro de los elementos que personalmente me resultan más atractivos es el ecomuseo que se encuentro dentro del agroturismo, bajo una estructura de altos arcos apuntados. Se trata de un espacio donde se pueden encontrar elementos relacionados con las tareas agrícolas tradicionales de Mallorca: herramientas varias, carros, arados, máquinas para pelar almendras, para hacer vino, etc. Hay 12 paradas o estaciones con un código QR asignado que ofrece información sobre los objetos expuestos y que actividad se llevaba a cabo con ellos. 

Porche donde se encuentra el Ecomuseo

Uno de los códigos QR que proporcionan información sobre las diferentes estaciones que componen el ecomuseo


Es una visita amena con la que poder descubrir como se trabajaba antes el campo mallorquín y que productos se elaboraban. La mayoría de objetos que forman parte del museu han sido recuperados de la propia finca y restaurados para poder ser expuestos. Destacan los carros, hechos con madera por los artesanos que anteriormente realizaban este tipo de transporte, o los sistemas de aprovisionamiento de agua que se llevaban a cabo.

Parte de la exposición que presenta el Ecomuseo



Carros expuestos en el Ecomuseo





Pozo mecanizado recuperado de la propia finca

Manguitos de tela, una prenda femenina usada en las tareas agrícolas del campo mallorquín

Por si todo esto fuera poco, siguiendo la filosofía de defensa del paisaje y del campo mallorquín, Son Lladó tiene varios sistemas de sostenibilidad que ayudan a que sea una finca ecológica, como la obtención d agua caliente y apoyo a la calefacción con placas solares, la recuperación del agua de lluvia mediante depósitos, la cual es utilizada para abastecer las diferentes necesidades de la finca, el aprovechamiento del agua ya utilizada para los sistemas de regadio con una depuradora ecológica que depura mediante el sistema conocido como "filtro verde". Además, el propietario, Pep Ollers, esta trabajando actualmente en el diseño y elaboración de un bosque comestible, un concepto mediante el cual todo aquello que se siembra se hace con una función y objetivo concretos. 

Es sin duda un modelo de establecimiento a seguir, que contribuye no solo a la conservación y preservación del campo mallorquín, sino a su conocimiento y difusión y, lo más importante, a su valoración y apreciación. La visita a Son Lladó proporciona, a parte de tranquilidad, un contacto con el campo del interior de la isla de Mallorca, y permite una implicación directa en su cuidado, algo muy atractivo para los más peques. La estancia que proporcionan es además muy cómoda, con 5 apartamentos independientes, piscina exterior y zonas comunes como un horno de leña y barbacoa. 

Exterior de unos  de los apartamentos

Cocina de unos de los apartamentos

Uno de los dormitorios donde se pueden alojar los visitantes

Como decía al principio, ha llegado el invierno, pero eso no significa que Mallorca se pare. Al menos no debería ser así. Las opciones que ofrece la isla durante esta época del año son infinitas, muy interesantes, variadas y me atrevería a decir que son de las más auténticas. El descubrimiento del agroturismo Son Lladó me hace apoyar más aún esta idea, espero a que vosotros también!